Dudas habituales de abogados y despachos
¿Cuánto cuesta la web de un abogado?
Con nosotros arranca en 99 € al año e incluye diseño, alojamiento, dominio .es, SSL, correo corporativo y el mantenimiento del año. Un despacho con más materias y más abogados puede ir a los planes de 349 € o 599 €.
Solo pagas cuando ves tu web terminada y te convence. Si no te gusta, no pagas.
¿Qué apartados no pueden faltar?
Los imprescindibles: portada con una propuesta clara, materias separadas por especialidad, ficha de cada abogado con su número de colegiado, casos tipo que enseñen en qué situaciones ayudas, y una página de contacto con WhatsApp, formulario y mapa.
Con esa estructura, quien entra entiende en segundos si eres el abogado que busca y cómo escribirte.
¿Escribís vosotros los textos?
Sí. Redactamos con un tono sobrio y claro, pensado para gente sin formación jurídica, y tú validas el contenido legal antes de publicar.
Nunca escribimos promesas de resultados ni garantías de ganar un pleito: la web presenta tu experiencia y tus materias con seriedad, que es justo lo que genera confianza.
¿Me podrán escribir por WhatsApp?
Sí. Ponemos un botón de WhatsApp visible en toda la web y un formulario que llega a tu correo. Quien necesita abogado suele escribir en el momento en que le surge el problema, así que la consulta desde el móvil es la vía que más contactos trae en este sector.
¿Sirve si ejerzo por mi cuenta?
Sirve para las dos cosas. Un abogado por cuenta propia va bien con el Plan Básico de 99 € al año: hasta 5 páginas para presentar sus materias, su perfil y su contacto.
Un despacho con varios socios y más áreas suele necesitar el de 349 € o el de 599 €, con más páginas y correo corporativo para todo el equipo.
¿Puedo enseñar casos sin romper el secreto profesional?
Sí, con casos tipo: descripciones generales de las situaciones que llevas —un despido improcedente, una herencia, un contrato incumplido— sin nombres, datos ni detalles que identifiquen a nadie.
Así quien entra reconoce su problema en tu web y tú mantienes intacta la confidencialidad que exige la profesión.